El mercado de las telecomunicaciones en Chile atraviesa uno de sus momentos más críticos y transformadores de la última década. Tras años de especulaciones, el gigante español Telefónica ha acelerado su plan de salida del país, marcando el fin de una era que comenzó hace más de tres décadas con la adquisición de la antigua CTC. Este movimiento no es un hecho aislado, sino parte de una estrategia global de la matriz en Madrid para reducir su exposición en Hispanoamérica y concentrar sus recursos en mercados que considera estratégicos: España, Brasil, Alemania y el Reino Unido.
Los protagonistas de la puja: Millicom vs. WOM
A día de hoy, febrero de 2026, la competencia por quedarse con los activos de Movistar Chile se ha convertido en una verdadera «guerra de ofertas». Por un lado, el grupo luxemburgués Millicom (que opera bajo la marca Tigo en otros países de la región) aparece como el favorito tras haber concretado recientemente la compra de la filial en Colombia. Millicom busca consolidar un bloque regional sólido, y Chile representa la pieza que falta en su rompecabezas del Cono Sur.
Por otro lado, WOM ha sorprendido al mercado con una oferta vinculante que ronda los 1.000 millones de dólares. Para WOM, esta adquisición no es solo una expansión, sino una cuestión de supervivencia y liderazgo. De concretarse, la fusión entre el «rebelde» de las telecomunicaciones y el histórico líder de la fibra óptica crearía un gigante capaz de desbancar a Entel de su posición dominante en el mercado móvil.
El peso de la deuda y el factor regulatorio
No todo es crecimiento. El comprador de Movistar Chile no solo adquiere una cartera de millones de clientes y la red de fibra óptica más extensa del país, sino que también debe hacerse cargo de una deuda financiera neta que supera los 1.000 millones de dólares. Este «lastre» financiero es lo que ha dilatado las negociaciones, obligando a los interesados a diseñar esquemas de compra complejos que incluyen el traspaso de pasivos laborales y financieros.
Además, cualquier acuerdo deberá pasar por el estricto filtro de la Fiscalía Nacional Económica (FNE). Las autoridades chilenas vigilan de cerca que esta consolidación no afecte la libre competencia ni perjudique a los consumidores con alzas de precios. La salida de un actor tan relevante como Telefónica reconfigurará el mapa digital de Chile para los próximos 20 años, definiendo quién controlará el despliegue de las redes 5G y el acceso a internet de alta velocidad en las zonas más remotas del territorio.









