El Metro de Santiago ha marcado un hito histórico este inicio de 2026. Tras décadas de ser el eje troncal de la capital, la Línea 1 finalmente ha comenzado la instalación física de sus esperadas puertas de andén, una tecnología que hasta hace poco era exclusividad de las modernas líneas 3 y 6. El proyecto, que forma parte de un ambicioso Plan de Modernización con una inversión superior a los US$ 1.300 millones, promete cambiar para siempre la experiencia de viaje de los más de 2,4 millones de usuarios que transitan diariamente por esta vía.
San Pablo: El punto de partida
La estación San Pablo (combinación con Línea 5) ha sido la elegida para inaugurar este sistema. Durante enero de 2026, los pasajeros ya han podido observar los primeros paneles de vidrio reforzado y estructuras de acero instaladas en el andén norte. Los trabajos se realizan exclusivamente en horario nocturno para no interrumpir el servicio, aunque Metro ha advertido que algunas estaciones podrían operar con andenes parciales durante las fases críticas de calibración.
La instalación de estas barreras no es solo una cuestión estética. Según cifras de la estatal, el 60% de las detenciones de la red se deben a «personas en la vía» u objetos caídos. Con estas puertas, se espera reducir drásticamente estas incidencias, mejorando la regularidad de los trenes y eliminando el riesgo de accidentes o ingresos no autorizados a la zona de electrificación.
El calendario de despliegue (2026 – 2028)
El proyecto no será instantáneo, debido a la complejidad de intervenir una línea que nunca deja de funcionar. Metro ha diseñado un cronograma progresivo por tramos:
- 2025 – 2026: Finalización en estaciones críticas del sector poniente como San Pablo, Neptuno y Pajaritos, extendiéndose hacia La Moneda.
- 2026 – 2027: Intervención del tramo central, desde Universidad de Chile hasta Pedro de Valdivia. En esta etapa, la estación Universidad de Chile también recibirá una renovación arquitectónica que resaltará sus icónicos murales.
- 2027 – 2028: Tramo oriente, culminando el proyecto en Los Dominicos.
Desafíos técnicos: Un «quirófano» bajo tierra
Instalar puertas de andén en una línea antigua como la 1 es un desafío de ingeniería mayor. A diferencia de las líneas nuevas que nacieron automatizadas, aquí se requiere un rebaje de 40 cm en el borde de los andenes para reforzar el piso y permitir que el peso de las estructuras sea soportado de forma segura. Además, esto obliga a una sincronización perfecta entre el frenado del tren y la apertura de las puertas, algo que se está logrando mediante la actualización de los sistemas de pilotaje automático de los convoyes más antiguos.








